Un blog de viajes - Travellerspoint

Un largo camino a C….usco

semi-overcast 18 °C
Ver Latan+Europa+Natal (MCEN) en el mapa de AMLATMDQ.

Un largo camino a C….usco

Una vez que arrancó el barco, escuchamos al capitán mencionar algo sobre una parada en las islas flotantes, que nosotros ya conocíamos, y eso nos demoraría al menos 30 minutos más.
Maldiciendo por lo bajo y cruzando los dedos que este itinerario inventado no nos complicara la vida, estuvimos atentos a los movimientos del capitán (que no tendría más de 16 años). Afortunadamente, y sin razón aparente, nos dejó directamente en Copacabana; para nuestra alegría pero descontento de varios pasajeros que querían conocer las islas. Esta vez nos tocó zafar del cuento peruano, pero estuvo cerca.
Hicimos las últimas compras antes de acercarnos a la oficina donde habíamos comprado el pasaje para enterarnos que el bus no salía 18:30 como decía nuestro pasaje, sino media hora antes. Una vez más, zafamos.
Antes de subir, el chofer nos pidió que tuviéramos el papel que nos entregaron a la entrada a Bolivia a mano, porque si no lo teníamos, nos cobrarían una multa de 300 bolivianos. Nosotros los guardamos bien siempre.
A poco de arrancar paramos en la frontera para hacer los trámites correspondientes. Allí, hablando con algunos pasajeros de nuestro bus, nos enteramos que a algunos extranjeros que habían perdido el papel, les quisieron cobrar 300 dólares. Y que como no los tenían, les preguntaron cuánto tenían, les dijeron que solo 100, y los dejaron pasar por 100. Y a otros, que les pasó lo mismo, y dijeron que solo tenían 20, los dejaron pasar por 20. Es decir, es un soborno encubierto. UNA VERGÜENZA.
Continuamos el viaje, y al llegar a Puno, oh sorpresa! Nos dicen que debemos bajar del micro para que nos cambien el pasaje. Al quejarnos, diciendo que nos habían prometido un bus directo, nos dicen que a diferencia del que costaba 30% menos, nosotros no cambiaríamos de micro (nuestras mochilas quedarían en la bodega), pero que la escala en Puno era obligatoria. Otra estafa, si lo hubiéramos sabido, hubiésemos comprado el más económico, sin dudarlo.
Bajamos, y nos hacen pasar por una puertita que da a un depósito de encomiendas; y luego de esquivarlas/saltarlas, salimos de repente dentro de la terminal. Nos hacen formar fila para que nos cambien los pasajes. D se acercó a una chica de la empresa, y le preguntó por qué debían cambiar los pasajes. La respuesta fue “porque hay que cambiarlos”. D insistió, diciéndole que no estaba diciendo que no lo iba a hacer, solo quería una explicación. A lo cual, esta persona le respondió “porque es así”. Ya en otro tono, D le explicó que esto no pasaba en ningún otro lugar, y que no era normal; pero la respuesta fue la misma. Todos muy fastidiados, y con el cansancio de haber viajado varias horas y hacer una escala totalmente innecesaria a las 23 horas, no nos quedó otra que resignarnos a esperar 1:15 horas en una terminal horrible donde hacía bastante frio.
Ah! Me olvidaba. Cuando estábamos en la cola para cambiar el pasaje, la “idiota sin respuesta” mira a una extranjera que también estaba esperando para cambiar su pasaje, y le dice que ese boleto no era de esta empresa; debía dirigirse a otra y hacerlo rápido porque su bus se iba en 15 minutos. La pobre extranjera le preguntó: “¿y mi equipaje? ¡Está en la bodega!”. Y así se fue, acompañada de la idiota, para tratar de no morir en Puno. No la volvimos a ver, pero realmente tuvo suerte. Porque si no tenía el pasaje en la mano, o la idiota no se lo veía; hubiera estado como 20 minutos en la cola, y al llegar a ventanilla para cambiar su boleto, ya hubiera sido tarde.
Como para variar, antes de embarcar de nuevo, nos hicieron pagar la “estafa” de la tasa de embarque, por permanecer en una terminal que no elegimos, y que no te brinda ningún servicio, porque hasta te cobran por utilizar los servicios higiénicos (como ellos les llaman).
Como se imaginarán, NO HAY FOTOS (ya que estábamos del o...., de muy mal humor).

Datos útiles:
Hostal Sonia; muy buena relación precio calidad. Menos de 6 dólares por persona. Habitación privada, con baño y TV.
Aprovechen para lavar la ropa; en otros pueblos el agua es escasa o el servicio de lavandería es muy caro.
Playa Blanca (islas flotantes); pregunten como llegar; son 40 minutos caminando, bordeando una ruta de tierra. Hermoso y económico para comer en un lugar muy original. 25 bolivianos por persona.
Bus Copacabana-Cusco: TODOS paran en Puno. La diferencia entre el de 120 bolivianos y el de 85, es que en el caro las mochilas permanecen en la bodega del bus, en el económico, debés cambiarla de micro.
Para comer, los menúes son la opción más económica y rendidora. Sirven una sopa, un plato principal (generalmente trucha) y un vaso de limonada o un postre.
La isla del Sol es imperdible. 2 noches es suficiente; nosotros no teníamos mucho tiempo, estuvimos solo 1.
El recorrido de la parte sur a la parte norte de la Isla del Sol es bastante extensa (3 horas caminando). No lo subestimen, especialmente si tiene que tomar el barco que sale al mediodía.
SIEMPRE GUARDEN BIEN EL TALONARIO QUE SE LES ENTREGA EN MIGRACIONES, AL ENTRAR AL PAÍS. Solo lo van a precisar al salir.

Publicado por AMLATMDQ 18:08 Publicado en Perú Tagged cusco copacabana mala_experiencia Comentarios (0)

Una hermosa forma de apreciar el Titicaca

Isla del Sol

sunny 25 °C
Ver Latan+Europa+Natal (MCEN) en el mapa de AMLATMDQ.

Isla del Sol, Lago Titicaca

Emprendimos un viaje de 2 horas en una especie de catamarán pequeño hasta la parte sur de la Isla del Sol, donde nos bajamos. En el barco te ofrecen un tour (pago), y cuando llegás, te separan en 2 grupos, los que pagaron el tour y los que no. A cada grupo los acompaña un guía diferente, pero te dan la misma información; así que ni se les ocurra pagar. El guía te acompaña por unas escaleras interminables, hasta un hostal medio de poca categoría. Allí nos despedimos y nos fuimos a buscar uno mejor. Conseguimos el hostal Mirador del Inca; que pertenece a Lourdes, una isleña muy simpática y charleta.
Tres días antes de que llegáramos a Copacabana, había ocurrido un corte de rutas, dejando a la región sin turistas por 20 días; con lo cual, Lourdes estaba ávida de conversar y de alquilar sus habitaciones, naturalmente. Conseguimos una habitación privada con vista al lago y baño compartido (con nosotros mismos, porque éramos los únicos en el hostal).
Recorrimos la parte sur, subiendo y bajando miles de escalones; y vimos el atardecer en la parte más alta, aunque el frío era tan intenso que nos volvimos antes de que terminara de ponerse.
Mientras bajábamos, paramos en un restorán a cenar; allí conocimos a Martín, un sueco, parecido a Jesús, carpintero de profesión, que planeaba casarse con su novia brasilera para quedarse a vivir en Brasil, tener hijos y que trabajen su huerta. Un personaje.
Luego de una noche en uno de los colchones más duros del viaje, desayunamos y partimos hacia el Norte. Dónde debíamos estar antes de las 13 para tomar la lancha de regreso a Copacabana.
Como la mayoría de los días por estos lados, estaba soleado, y fue un paseo agotador pero muy hermoso. Un camino te lleva, y vas observando los distintos sectores de la isla, siempre rodeados por el imponente Titicaca.
Visitamos las ruinas y disfrutamos mucho del paisaje y la caminata, que no es para nada breve.
Nos acercamos al muelle a preguntar el horario de salida, ya que desde la parte norte, sale una vez por la mañana y una vez al mediodía, si perdés esa lancha, tenés que contratar una privada o volver caminando hasta la parte sur (otras 3 o 4 horas) e intentar tomar la última que sale de allí como a las 16.
Conseguimos tomar el de las 12, que pasa por la parte sur y llega a Copacabana como a las 17hs, para tomar el bus que nos llevaría a Cusco, que partía a las 18:30hs.

Como siempre, les dejamos un par de fotos. Y el resto están en:
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.368600269906201.1073741849.353492714750290&type=3 (Isla del Sol)

459412_368..591853318_o.jpg
E9EDC0662219AC68170DEB47BFD93A7D.jpg
463984_368..948293721_o.jpg
472302_368..181036909_o.jpg
920348_368..181200230_o.jpg

Publicado por AMLATMDQ 22:21 Publicado en Bolivia Tagged bolivia isla_del_sol lago_titicaca Comentarios (0)

El mejor atardecer del mundo

y no exagero

sunny 23 °C
Ver Latan+Europa+Natal (MCEN) en el mapa de AMLATMDQ.

Empieza el cuento peruano

El taxi nos dejó en la terminal internacional de Tacna, con un cambio de 2 horas en nuestros relojes. Tacna es como una Ciudad del Este peruano, por suerte solo pasábamos por allí. Luego de cambiar dinero, evitamos los pintorescos moto-taxis y en un taxi de verdad nos fuimos a la terminal local.
Nuestro destino original en el camino a Copacabana, era Desaguadero. Pero el taxista, nos recomendó ir hasta Yunguyo, que es la frontera peruana con Bolivia, y nos ahorrábamos un tramo de bus.
En la terminal de Tacna, hay muchos “promotores” que a grito pelado tratan de ofrecerte todos sus destinos, y muchas veces, parece que van a una sola ciudad, como por ejemplo “saguaderoilavepuno”, que significa “Desaguadero, Ilave, y Puno”.
Los ignoramos, y fuimos a la primer empresa que en su cartel ofrecía a Yunguyo como destino.
Pedimos pasajes a Yunguyo, y nos los vendieron por 20 soles cada uno. Esperamos sentados frente a su local más de una hora, hasta que anunciaron el bus. Previo pago de la tasa de embarque (la cobran en todo Perú y Ecuador) salimos a la dársena.
Antes de subir las mochilas, G le preguntó al conductor si la última parada del recorrido era Yunguyo, o si seguía; y le contestó que no iba a Yunguyo, y que ninguna empresa lo hacía. No dio más explicaciones.
Confundidos, le preguntamos a quién carga las mochilas, y nos confirmó que no iba a Yunguyo, y tampoco nos aclaró más nada.
Ya resignados, le pedimos alguna explicación al que nos controlaba los pasajes antes de subir al bus, y nos dijo: “Se tienen que bajar en Chaca-Chaca”. BIENVENIDOS A PERÚ.
Para esa altura, empezamos a suponer que Perú en Inca significaba “no doy explicaciones”.
Una vez en el bus, tardamos 30 minutos en salir de la terminal, porque estaban arreglando el micro.
Cuando finalmente arrancamos, apareció uno de los choferes, pidiendo disculpas por la demora. En seguida, se puso a hablar de Dios, y que lo importante era llegar sanos. Y luego, como un panqueque en el aire, comenzó su prédica: fueron 30 minutos de para tratar de vendernos un ungüento de uña de gato que curaba “casi todo”.
Decía varias veces: “Perdón, si usted tiene” y completaba la frase con alguna dolencia de las mas diversas, y le aseguraba que le iba a calmar el dolor.
Después del verso, pensamos que no le iba a vender un ungüento ni a su hermana; pero mucha fue la sorpresa al ver que medio micro le compraba. Nos dimos cuenta que esto no podía ser un buen augurio.
La ruta desde Tacna hacia el Este realmente es desoladora. Se ve una pobreza terrible. Kilómetros de desierto con lotes delimitados por piedras, donde sólo se observan casas levantadas con 4 paredes de arpillera. Realmente muy triste. No se puede entender de qué vive esa gente al costado de la ruta, y a cientos de kilómetros del poblado más cercano.
Luego de unos pocos kilómetros, al micro empezó a subir gente que esperaba en la ruta. Y como el micro venía lleno (seríamos como 50 pasajeros) muchos viajaban parados. D viajaba del lado del pasillo, y a su lado, en el pasillo, se sentó una mujer que viajaba con 2 hijos de 8 años aprox. Además de que los chicos no paraban de moverse y apoyarse en todos los asientos, lo que hacía imposible dormirse, la mujer empezó a repartir entre los pasajeros unas camperas deportivas truchas del Bayern Munich.
A todo esto, notamos que el baño del micro estaba clausurado!!! Sí, 9 horas sin baño!!!
Seguimos viaje, para este entonces en el micro ya éramos como 60 (y seguro por eso cierran el baño), y al rato nos paran como en una aduana interior. Nos hacen bajar a todos, y se ponen a revisar la mercadería de muchos de los pasajeros. Luego de 20 minutos de estar esperando para reanudar el viaje, pudimos continuar. Y ni bien subimos, la mujer que había repartido las camperas, las empezó a recoger. Ahí entendimos: la mujer repartió las camperas para que piensen que eran de los pasajeros, y no le confisquen la mercadería.
El paisaje empieza a cambiar paulatinamente, y dejamos el desierto para meternos en zona de montañas y valles. Y poco a poco empieza a aparecer la vegetación y el paisaje cambia de marrón a verde.
Lo que también empieza a aparecer al costado de la ruta, es la basura. Los peruanos son muy sucios (y si algún peruano está leyendo esto y se siente ofendido, lo siento, pero es lo que observamos durante todo nuestro viaje por Perú). Y ya van a entender por qué.
Pasaban las horas y los kilómetros, y seguíamos viendo mucha basura al costado de la ruta. Bolsas, botellas, bandejas de comida, envoltorios, de todo. Y era hasta entendible cerca de las ciudades. Pero el viaje avanzaba, y a muchísimos metros sobre el nivel del mar, y alejados de cualquier poblado, seguíamos viendo lo mismo. Hasta que llegó el mediodía, y entendimos todo.
En medio de la ruta, el micro se detuvo de pronto y el chofer se bajó. Y a la vista de todos, apenas alejado no mas de 5 metros del micro, se pone a orinar. Al ver esto, casi todos los peruanos del micro, y algunas peruanas también, se bajaron a orinar. La imagen era dantesca: 20 hombres de espaldas al micro orinando al costado del camino.
A los 20 minutos de cont8inuar viaje, el micro se detuvo en un paraje en medio del camino. Era la hora de almorzar. Pero nos indican que solo estaríamos detenidos 15 minutos. Así que, la comida de todos los peruanos (porque éramos los únicos extranjeros del micro) se volvió “para llevar”. Nosotros preferimos no almorzar y aprovechar ese tiempo para buscar un baño (el cual obviamente no encontramos, más que la misma naturaleza).
Una vez en el micro, y ya de viaje, todos empezaron a almorzar. Chicharrones, y comidas típicas peruanas. Ya se imaginarán el olor, pero bueno, ya se veía venir. Lo que si nos sorprendió, fue que al terminar de comer, la gente empezó a tirar TODO por la ventana. TODO. Bandejas, botellas, bolsas, servilletas no porque nadie las usó, y eso que comen con la mano, todo. Y hasta el que no tenía una ventana en su asiento, porque habia una ventana cada 3 filas, le pedía al de adelante o al de atrás que le tire las cosas por la ventana. No lo podíamos creer, un paisaje tan hermoso estropeado de tal forma. Además, nos sorprendía que esa actitud fuera, además de no reprobada por los demás, vista como lo normal y lo correcto. Realmente son muy sucios.
El viaje ya se estaba haciendo insoportable, y empezábamos a tener hambre.
Por fin llegamos a Chaca-Chaca, y desde allí tomamos una combi que nos llevó a la frontera en Yunguyo. Pasamos la frontera, una de las más fáciles del mundo, apenas miraron nuestros pasaportes y ni revisaron nuestro equipaje, y entramos en Bolivia. Realmente podríamos haber pasado cualquier cosa.
Tomamos un taxi por los 8 kilómetros restantes y llegamos a Copacabana casi de noche. Buscamos el Hotel Sonia, que nos habían recomendado, y nos quedamos allí. Empezamos a entender que Internet sería de ahora en más un recurso bastante escaso, ya que ni en el hotel ni en los bares que recorrimos luego, había. Y lo peor, es que todos decían que tenían, pero cuando te sentabas, empezaban las excusas: que “en una hora volvemos a tener”, que “tuve hasta ayer y me robaron el modem”, y demás.
Cansados y con mucha hambre nos fuimos a cenar, y por primera vez cenamos los menúes que tantas alegrías nos darían en gran parte del viaje. El pescado brota de las piedras. Así que te sirven una sopa de entrada, trucha con arroz, papas fritas y ensalada, y hasta un te de coca, por 18 bolivianos, que son 3 dólares. Exquisito!
A la mañana siguiente fuimos al paseo del Calvario. Se suben una largas escaleras con estaciones al estilo vía crucis, y se llega a la cima, desde donde se puede observar todo Copacabana y apreciar el tamaño del Lago Titicaca, que es realmente enorme y hermoso. Suponemos que si se sube a la tarde se podrá apreciar un atardecer increíble desde otra perspectiva.
De ahí, nos dirigimos a una playa que nos recomendó el del hotel; había que caminar unos 4km por una ruta de tierra, que por suerte no era muy transitada.
El camino era bonito, rodeado de pastizales altos y flores, además de algún cerdo suelto.
La ruta subía una colina, y al llegar a la cima, descubrimos que donde terminaba el acantilado había una playa, pero no se podía llegar fácilmente. Seguimos caminando y encontramos “las islas flotantes”. Éstas estaban hechas de un piso de madera, cubierto de paja, sobre una base de botellas plásticas, que lo hacían flotar. Tenía, además, algunas chocitas, que daban algo de sombra; y hasta una cocina.
Al llegar conocimos a Sonia, que levantó una red, sacó 2 truchas y nos las cocinó en el momento, mientras nosotros nos dábamos un chapuzón en el helado Titicaca (después nos enteramos que estaba helada porque era época de deshielos).
Comer en la isla flotante fue genial, no había otros turistas, con lo cual, teníamos el lugar para nosotros; después de comernos un plato delicioso, nos tiramos a tomar sol sobre la paja.
Desandamos nuestros pasos para disfrutar uno de los atardeceres más lindo que hemos visto. El sol poniéndose en el horizonte; reflejándose sobre el mar y los barcos que se encuentran amarrados en el puerto. Simplemente hermoso.
A la mañana siguiente, dejamos las mochilas grandes en lo de Sonia y nos fuimos con las pequeñas a la Isla del Sol.
Como siempre, aquí les dejamos algunas fotos y el resto las pueden ver en:
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.363621997070695.1073741832.353492714750290&type=3

72860_3636..789373361_n.jpg
309975_364..684065165_n.jpg
392481_364..587754559_n.jpg
476477_364..146318745_o.jpg
529326_363..363035559_n.jpg

Publicado por AMLATMDQ 20:04 Publicado en Bolivia Tagged atardecer copacabana playa_blanca trucha Comentarios (0)

El desierto mas caro del mundo tal vez?

Una experiencia inolvidable en San Pedro de Atacama, Chile

sunny 15 °C
Ver Latan+Europa+Natal (MCEN) en el mapa de AMLATMDQ.

San Pedro de Atacama, Chile

Luego de madrugar e ir hasta Purmamarca, nos subimos en la ruta al bus que nos llevaría hacia Atacama. En el micro íbamos sólo 5 personas. Muy cómodo, uno de los mejores (estamos en Ecuador y todavía fue el mejor). Creíamos que el viaje duraría como 10 horas y apenas tardó 5/6 horas.
Lo único negativo fue el costo del pasaje, que se vio encarecido en un 20% por ese estúpido impuesto que se nos pone a los Argentinos cada vez que cruzamos NUESTRA frontera. Entiendo que se le cobre a un extranjero por venir a visitar nuestras bellezas; pero que nuestro gobierno nos cobre a nosotros por salir de nuestro país… sin palabras.
Ya avanzado el viaje, y a muchos metros de altura, llegamos a la frontera con Chile. D estaba un poco nervioso, pero finalmente se relajó cuando supo que estaba fuera de Argentina a pesar de su situación electoral.
Seguimos viaje en medio de un paisaje inhóspito, como pocos lugares del mundo, me animaría a decir. Solo a nuestra derecha, nos acompañaba lo que luego nos enteraríamos es el Volcán Licancabur, un símbolo entre los Atacameños, tanto que muchas de sus casas tienen paredones adornados con guardas de forma triangular, que representan la fisonomía del volcán y antiguamente las casas de los indígenas eran construidas mirando al volcán.
En nuestra primera frontera pagamos la novatada, y tuvimos que dejar algunas frutas. Fue una de las aduanas sudamericanas mejor organizadas, y donde más nos revisaron, aunque siempre con respeto.
Atacama es un pequeño pueblo que, aunque en la superficie parece que vive 100% del turismo, luego de hablar con algunos lugareños, nos enteramos que la actividad principal, como en todo Chile, es la minería (sobre todo el litio), que les deja muchísimos millones más que el turismo.
Ya sabíamos que Atacama era carísimo, de lo más caro del viaje. Y no faltó a su fama.
Nos alojamos en el hostel más barato que encontramos; por u$s 38 la habitación doble, solo nos brindaba un baño compartido con 12 personas, una cocina y una heladera al aire libre (bajo un gacebo), otra heladera desenchufada que funcionaba como alacena para guardar vajilla, una mesa de jardín con apenas 2 sillas, y una mesa de ping-pong que era el orgullo de los propietarios. Ah! Y si te querías bañar con agua caliente, vos mismo te tenías que encargar de prenderte el calefón. Ellos decían que no hacía falta el agua caliente, y se bañaban con agua fría. ¿No hacía falta?
¡No saben el frío que hace por la noche en Atacama!
Más allá del hostel, San Pedro de Atacama vale cada centavo.
Las excursiones son caras, pero realmente son alejadas de la ciudad, y las combis están en muy buen estado, y deben sufrir mucho desgaste ya que las rutas no siempre son pavimentadas y poseen muchas pendientes.
El pueblo es bonito, la mayoría de las fachadas están hechas de adobe (en el centro es obligatorio) y la calles de tierra. De cualquier modo, uno no debería ir a Atacama a quedarse en el hotel: Atacama son sus excursiones, sí o sí.
El día que llegamos, pronto nos dirigimos a la calle principal (Caracoles) para conseguir las excursiones. Pensábamos hacer 2, pero como las conseguimos más baratas de lo que teníamos presupuestado, hicimos 3; Valle de la Luna/Valle de la muerte, geysers del Tatio y alquiler de bicicletas.
Algo llamativo de Atacama es que nadie te acepta dólares, sólo pesos chilenos.
Como Atacama es tan caro, decidimos que era el momento para ahorrar en comida. Por lo que después de cambiar dólares para pagar las excursiones, nos hicimos una escapada al almacén, en busca de comida para nuestra estadía de 2 días. La cocina del hostel no ayudaba demasiado, por lo que los fideos con tuco y los sándwiches de atún, mayonesa y tomate se volvieron el clásico del viaje (y comimos fideos 3 comidas de 4).
Al día siguiente, bien temprano, fuimos a alquilar las bicis para armar nuestra propia excursión. Las bicis son unas TREK excelentes y se alquilan por 6 horas (opción que elegimos) o todo el día; la señora que nos las alquiló nos recomendó algunos puntos de interés para visitar.
Salimos de Atacama por un camino de tierra rumbo al Pucará de Quitor, el primero de los destinos recomendados. Llegamos hasta la entrada y sacamos una fotos en los alrededores ya que el ingreso era pago, pero no valía la pena (pudimos espiarlo desde una montaña vecina) ya que no nos sobraba el tiempo con las bicis.
El camino va bordeando un río, que nos empezó a despertar curiosidad.
Y allí fuimos, cruzándolo varias veces, algunas sin mojarnos, y otras… no. Así intentamos ir al túnel, y encontramos un camino alucinante, no de tierra sino casi de piedra, entre montaña y acantilado, muy empinado. A medida que subíamos, los paisajes del valle bajo nosotros se ponían cada vez mejor. Luego de un largo rato de subir caminando (porque era demasiado empinado) llegamos al túnel. Paramos a refrescarnos, y decidimos seguir hasta la cima, que no parecía tan lejana. Pero de ese lado no se veía picada alguna, así que cruzamos el túnel, muy largo, oscuro, solo con una piedra enorme de un derrumbe en su interior (que no permitía el paso de autos) y salimos del otro lado, hacia Calama, a un paisaje desértico, alucinante. Subimos la cuesta, y llegamos a la cima. Era un altiplano perfecto, una llanura de piedras en la cima de una montaña. Había hasta pequeñas construcciones de piedra que indicaban que algunos visitantes ocasionales pasarían las noches allí. La vista era imponente, por lo que aprovechamos a tomar unas fotos.
Y ahora lo divertido, ¡A bajar! preparamos nuestras cámaras, y bajamos en bici, rápido, sin pedalear, sólo frenando, tratar de no morir de cabeza en un bache tamaño Capital Federal en el medio del camino.
¿Lo malo? Subir nos costó muchísimo… ¡Y bajamos en menos de 5 minutos! Pero sin duda, valió la pena, MUY DIVERTIDO. 5 pelados.
Luego fuimos rumbo a la Quebrada del Diablo; no sabíamos en la que nos estábamos metiendo. Entramos como por un mini cañón, por el cual apenas pasaba una bici, y a veces ni siquiera, debíamos bajar a cargarla y pasarla por “ventanas” de piedra. Todo muy seco, paredes de piedra, y pedregullo en el suelo. El camino serpenteaba una y mil veces, y lo bueno es que aunque era el mediodía, las paredes eran tan elevadas que no nos daba el sol, apenas veíamos un poco de cielo celeste sobre nosotros. Nos sentíamos en la película “127 horas”, muy loco. En el camino no había señalización alguna de cuanto faltaba para llegar y el agua empezaba a escasear. Tenemos un video filmado de la travesía que es tan extenso y pesado que no lo podemos subir.
Después de un largo rato de pedalear, y cuando ya nos estábamos empezando a preocupar por el cansancio, el sendero llegó a su fin y dio lugar a un espacio abierto, lleno de pequeños montículos de tierra rodeados de montañas más altas alrededor. De repente, era el mediodía, nos azotaba el sol, casi no teníamos agua, estábamos muy cansados, no teníamos GPS, y ahora el sendero no era inequívoco, y para donde miráramos el paisaje era igual, con lo cual, si nos alejábamos un poco de la entrada del sendero, fácilmente podríamos habernos perdido.
Nadie sabía que estábamos ahí y en al camino sólo nos habíamos cruzado a una par de turistas mayores que no tenían pinta de llegar muy lejos. Nadie nos iba a encontrar en muchos días.
Era el momento de volver. Comimos unas manzanas, y volvimos por donde vinimos. Descubrimos que habíamos estado subiendo, por lo que el camino de regreso fue en bajada y mucho menos desgastante.­­­­
Al volver, cruzamos el río varias veces; ya no nos molestaba mojarnos las zapatillas y las medias, ¡al contrario!
Llegamos a Atacama exhaustos, pero felices.
Es excelente hacer tu propia travesía, y más cuando implica hacer deporte en un paisaje semejante.
En tan sólo 1 hora, comimos, nos bañamos, y salimos para el centro debido a que ya habíamos pagado la excursión del Valle de la Luna.
Esta es la típica excursión del PAMI, todos en una combi, con un guía muy simpático que te habla por micrófono, que recorre 15kms hasta entrar al parque nacional donde se abona un ingreso.
Bajamos de la combi y nos adentramos en un especie de cañón, labrado por el agua, hace miles de años. El paisaje es alucinante; completamente árido y rocoso, aunque el guía nos contó que existen ríos subterráneos.
De vuelta en la camioneta, nos llevan a conocer “las 3 marías”; un fiasco. Es una formación rocosa con tres salientes y es famosa porque un cura que las descubrió dijo que parecían “3 mujeres rezando”. Repito, un fiasco. En nuestra opinión, el cura le daba al vino y no sólo en la misa.
A continuación fuimos a la Duna Mayor. Antiguamente se podía recorrer, caminando por su filo, pero después de un temblor sucedido hace unos años, se prohibió. Cuando el guía te cuenta eso, te decepciona porque estás esperando un poco de acción, pero resulta que podés subir por la duna de al lado y tener una vista espectacular de la cima de la Duna Mayor. Cabe destacar que no es una “simple” duna, sino que está situada en el Valle de la Luna, y desde su cima se pueden observar los diferentes paisajes que presenta el valle. Expectativa: 3 pelados; Realidad: 5 pelados.
Ya caía el sol y subimos a un mirador desde donde se podía apreciar el Valle de la Muerte. El mismo lleva este nombre debido a que no hay ningún tipo de vida en él, por causa de su aridez extrema. Un atardecer muy especial.
De regreso en el hostel, cenamos con nuestras últimas fuerzas y nos fuimos a dormir porque nos pasaban a buscar a las 4am para ir a los Geysers del Tatio.
Esta excursión es más intensa que la anterior; el frío alcanzó los 12 grados bajo cero y ascendimos a los 4600 m.s.n.m. Nos recomendaron llevar mucho abrigo, y así lo hicimos, pero no fue suficiente. Realmente lo subestimamos y le sugeriríamos a cualquiera que vaya que no dude en ponerse todo lo que tenga. Nada es suficiente.
Viajamos en la noche por un camino muy precario, pero en manos de un conductor muy capaz y luego de 2:30hrs llegamos al parque geotérmico.
En esta zona, el magma está más cerca de la superficie ya que la corteza terrestre es más angosta. Esto genera mayor actividad geotérmica, que calienta los ríos subterráneos y va aumentando la presión del agua que se encuentra en cuevas bajo la tierra. En determinado momento, cuando la presión es demasiada, el agua sale disparada hacia la superficie, formando los geysers.
En este parque llegan hasta los 15mts de altura; y hay muchas fumarolas. Algunos geysers son cíclicos, de manera que hacen erupción cada determinado período de tiempo. Lo llamativo es que las erupciones ocurren siempre con la misma periodicidad; nuestro guía nos hizo observar un geyser que entraba en erupción con intervalos de 15 minutos. Cuando llegamos, él nos dijo que lo había visto entrar en erupción hace 13 y que esperáramos 2 minutos más. Efectivamente, erupcionó 2 minutos más tarde; también dijo que se mantendría activo durante 1 minuto, y así fue. Además de ese, vimos uno que erupcionaba durante 15 segundos, para mantenerse otros 40 en reposo. Por reloj.
Conocer los geysers es una experiencia única y se observa un paisaje inimaginable, especialmente, una vez que amanece y se puede apreciar la dimensión del parque. Superó nuestras ya amplias expectativas, 5 pelados.

Por la tarde, fuimos a un bar a gastar nuestros últimos pesos chilenos, mientras hacíamos tiempo hasta el horario de partida del bus.
Como a las 20 partimos hacia Calama, donde tuvimos 1:30 horas de “escala”. Y luego seguimos camino a Arica, la frontera chilena con Perú.
Llegamos de noche, como a las 6 AM, y sin dudar demasiado nos subimos a un taxi rumbo a Tacna, la primera ciudad del lado peruano.

Aquí les dejamos unas fotos, y como ya saben, el resto las pueden ver en:
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.363623490403879.1073741833.353492714750290&type=3 (San Pedro de Atacama, Chile)

902753_364..835629034_o.jpg
905417_363..562107191_o.jpg
919895_364..268135340_o.jpg
920711_364..462073030_o.jpg
922198_363..183465545_o.jpg

Publicado por AMLATMDQ 18:20 Publicado en Chile Tagged chile san_pedro_de_atacama valle_de_la_luna valle_de_la_muerte geysers_del_tatio quebrada_del_diablo Comentarios (0)

Tilcara, Salinas Grandes y Purmamarca

Recorriendo el norte Argentino

sunny 28 °C
Ver Latan+Europa+Natal (MCEN) en el mapa de AMLATMDQ.

Día 1

Salida de la terminal de ómnibus de Retiro, Capital Federal; Argentina.

Viajamos con la empresa Balut; teníamos delante de nosotros 25 hrs. de viaje en un semicama que resultó más cómodo de lo esperado.
Salimos puntuales (10:00hs) y después de una hora y media recién llegamos a Liniers para subir más pasajeros. Paramos a almorzar en San Pedro, provincia de Buenos Aires, donde nos deleitamos con unos riquísimo sándwiches de milanesa y un pedazo de torta que sobró del cumpleaños de D, auspiciados por Lilian Arricar (GRACIAS VIEJA!).
El chofer demostró buen gusto para la selección de películas; lo que hizo pasar las horas más rápido; no jugamos ni un solo partido de jodete en 25 horas (y dormimos bastante).

Día 2

A las 9 de la mañana, entramos en Jujuy y D intentó comprar los pasajes para ir, dos días después, hacia Chile. No lo consiguió. A las 11 de la mañana del 9 de abril, pisamos suelo Tilcareño.
Dejamos los bolsos en LA ALBAHACA HOSTEL y arrancamos para el cerro de la cruz. Desde allá arriba se ve la ruta que nos trajo desde Jujuy, el Pucará (significa fortaleza) y toda la ciudad de Tilcara, la vista es hermosa.
Fuimos al Pucará alrededor de las 15hs; teníamos las ruinas para nosotros solos, y el sol implacable sobre nuestras cabezas. La fortaleza es precolombina y representa el modo de asentamiento de los indígenas en esa época. Casas con techos bajos, hechos de paja, piedra y barro. Fue ubicada estratégicamente ya que, desde su parte más alta, se ve claramente todo el valle; para poder ver posibles ataques del enemigo.
Volvimos agotados al hostel y nos invitaron a la cena comunitaria; con lo cual sólo tuvimos que pagar una pequeña suma, bañarnos y sentarnos a comer como unos reyes.
Conocimos a un par de porteños, unos ingleses y 4 españolas muy simpáticas; además del personal del hostel que se mostró en todo momento muy servicial y amable (GRACIAS PABLO, SOLE, DANI Y LU).

Día 3

Madrugamos y nos fuimos para Purmamarca; primero cruzamos al mirador de la casa rosada, desde donde se saca la famosa foto al cerro de los 7 colores. ¡Que lugar, QUE LUGAR!
Seguimos las indicaciones de Pablo y conseguimos los pasajes para Chile en un hotel en Purmamarca, ahorrándonos 2 horas de viaje y unos $20 en transporte. Volvimos a la plaza central y tomamos un taxi con una alemana y un ruso (que hablaban perfecto español) para ir a las salinas grandes.
Saliendo desde la plaza, y por el precio de $80 por persona (si viaja con 4 pasajeros); un remis te lleva a Salinas grandes. Son 3 horas de paseo; 2 para ir y volver y 1 hora en las salinas, que se te pasa volando.
El auto sube por la cuesta del Lipán, que para aquellos que recién llegan a la altura suele ser motivo de mareo. Ascendés hasta los 4.170 m.s.n.m. para luego bajar a las salinas.
El paisaje es muy particular, dado que no estamos acostumbrados a estar sobre “piso” color blanco. Es difícil explicar cuán grande es, pero hasta donde se ve, hay sal, y más allá de la sal, la cordillera de los Andes. Piensen que lo que hoy es sal, antes fue un lago, por lo que la superficie es realmente grande. Totalmente recomendable. 5 pelados. Retornamos a Purmamarca y después de almorzar unas empanadas en la plaza, fuimos a hacer el paseo de Los Colorados, donde a través de un camino se va rodeando el Cerro de los 7 Colores. Se llama así porque varias formaciones rocosas que se observan por el camino son de un color rojo ladrillo muy intenso. Por la tarde regresamos a Tilcara para armar las mochilas y dormir, ya pensando en el día siguiente, donde deberíamos madrugar para ir hasta Purmamarca y allí esperar sobre la ruta el micro que nos cruzaría hasta San Pedro de Atacama.
Eso sí, la noche previa a partir, tuvimos que pasar por el hospital de Tilcara, ya que G venía con dolor de estómago hacía algunos días, y preferimos hacer una revisión preventiva antes de salir del país. Por suerte, solo era una gastroenteritis de viajero, que con 3 días de antibióticos y buscapina pronto quedó en el olvido.
Acá les dejamos algunas fotos que nos gustan mucho. Si quieren más, pueden verlas en
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.362051040561124.1073741828.353492714750290&type=3 (Tilcara)
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.362997397133155.1073741831.353492714750290&type=3 (Salinas Grandes)
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.362056323893929.1073741829.353492714750290&type=3 (Purmamarca)

11892_3646..566926213_n.jpg
310884_363..239093249_n.jpg
537978_363..583766238_n.jpg
902951_362.._16988476_o.jpg
903572_362..839352438_o.jpg

Información útil:
Ómnibus Retiro-Tilcara $830, no incluye servicio de abordo.
LA ALBAHACA HOSTEL (Tilcara) $100 la noche, habitación twin, baño compartido.
Pucará: $15, permite el acceso a las ruinas, el jardín botánico de altura y el museo arqueológico.
Bus Tilcara- Purmamarca: $6 (hay durante todo el día)
Taxi a Salinas Grandes: $80 (esperan en la plaza, es recomendable hacer el paseo antes del mediodía).

Publicado por AMLATMDQ 13:44 Publicado en Argentina Tagged argentina tilcara purmamarca salinas_grandes cerro_de_los_7_colores norte_argentino Comentarios (0)

(Entradas 6 - 10 de 14) « Página 1 [2] 3 »